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  • Foto del escritorPiccolo Giardino

Niños independientes y felices con el método Montessori II

Actualizado: 6 jun

El acompañamiento profesional del equipo educador de Piccolo busca guiar a los niños en su proceso de madurez hacia la autonomía e independencia, siendo niños felices que están “construyendo su interior para mañana”.Y ¿qué entendemos por autonomía? Podemos decir que es la capacidad que poseen las personas, de sentir, pensar y tomar decisiones por sí mismos. Es la posibilidad de gestionar nuestras necesidades y poder hacernos cargo de ella.


La mirada de María Montessori tiene como uno de sus pilares y valores fundamentales de su pedagogía la autonomía que cada ser humano, en la etapa del desarrollo que le corresponda atravesar, pueda adquirir habilidades tangibles (como servirse agua, comer con cubiertos, vestirse y desvestirse) o aquellas relacionadas con el cuidado de sí mismos (como conocer sus intereses, poder poner límites, decir lo que sienten y piensan, permanecer en un entorno con otros de manera respetuosa o asumir acuerdos para la sana convivencia).Dar libertad al niño –otro pilar fundamental - abre una nueva posibilidad en él, permitiéndole tomar su vida, ir a favor de sí mismo y compartirse con los demás con una actitud positiva ante la vida desde un lugar seguro, confiado y sereno.


Otro valor que claramente está íntimamente ligado con la autonomía y la libertad es la independencia. Podríamos definirla como la capacidad de actuar, hacer y elegir sin intervención de otros. Ser independiente también supone poder tomar decisiones y asumir responsabilidades y con ellas sus consecuencias.Los pequeños actos de respeto cotidiano de acuerdos internos –que facilitan la vida dentro del ambiente escolar– no solo le dan un mensaje poderoso al niño sobre la importancia de su rol dentro de un grupo y el aporte que hace cada acto de él a la convivencia, sino que colabora a la armonía de grupo. De esta manera estamos sentando las bases en una etapa especial de la vida con características únicas para que estos niños sean quienes puedan, poco a poco, llevar otra mirada social, anclar otras formas de estar en el mundo y, como decía y soñaba Montessori, construir a través de la educación una cultura de paz.


Cuando hablamos de paz, hablamos de cuidado, hablamos de respeto por el otro y por uno mismo, hablamos de conocer nuestras individualidades y atesorarlas. Cuando hablamos de paz hablamos de amor, hablamos de posibilidades para todos, hablamos de ser humanos conscientes, presentes y conectados con el todo.La independencia es una conquista, uno la tiene que adquirir física, emocional y psicológicamente. Por eso, el niño/a presenta tendencias que apuntan clara y enérgicamente a la independencia funcional y, por lo tanto, el desarrollo hacia la independencia es siempre mayor, tiende a ser un desafío en ascenso.


"El niño es un ser humano que sigue el desarrollo natural, la conquista de la independencia empieza con el primer inicio de la vida, mientras el ser se desarrolla, se perfecciona a sí mismo y supera cada obstáculo

que encuentra en su camino".

La mente absorbente, M. Montessori.


En sus libros, María Montessori describe tres tipos de independencia, ya que la conquista de sucesivos grados de independencia no se dan solo en el campo psíquico, sino también en el físico y en el emocional.

 

INDEPENDENCIA FÍSICA:

La independencia física comienza apenas nacemos y este desarrollo natural se puede definir como la adquisición de distintos niveles de independencia. De este modo, por grados o niveles, el hombre se desarrolla y se hace libre gracias a estos sucesivos pasos hacia la independencia.

  1. Primer nivel de independencia física. Se produce con el corte del cordón umbilical, y luego por el solo hecho de respirar por nuestros propios medios.

  2. Segundo nivel de independencia física. Se da alrededor de los 5 y 6 meses, se vivencia la posibilidad de incorporar alimentos, esto implica que el niño/a puede vivir sin la leche materna, comienza a ingerir otros alimentos y el cuerpo marca este tiempo de desarrollo porque internamente comienzan a sucederse cambios que favorecerán la aceptación de estos alimentos. Cambia la acidez de la saliva y la constitución de los jugos gástricos y salen los primeros dientes. Cuando comienza a sentarse, su visión se amplia y también es capaz de tomar objetos con la mano, dando la pauta que puede elegir.

  3. Tercer nivel de independencia física. Lo marca la posibilidad de gatear, lo cual hace que el niño/a logre desplazarse y comience a desarrollar su capacidad de explorar.

  4. Cuarto nivel de independencia física. Se da alrededor del primer año de edad y es cuando el niño/a empieza a caminar, lo que equivale a liberarse. Ahora el niño/a puede correr sobre sus piernas y si se le alcanza puede irse y escapar, seguro de que sus piernas lo llevarán donde quiere y decida ir. La “conquista de caminar” es importantísima, el poder caminar y estar de pie sobre las propias piernas implica un profundo desarrollo.

  5. Quinto nivel de independencia física. Está marcado por la conquista del lenguaje y la posibilidad de comunicación inteligente con los demás, que representan un impresionante paso en la vía de la independencia. El niño/a puede expresar lo que desea.

 

INDEPENDENCIA EMOCIONAL: 

El niño percibe el mundo a través de los padres o cuidadores y muchas veces los mensajes que reciben de los adultos confunden al niño si son mensajes contradictorios o catastróficos. Si se le habla al niño de un mundo lleno de peligros y se le inculcan miedos para poder “asegurarlos” en el seno familiar, suponiendo que la única forma de recibir amor de los padres/madres es aceptando su protección y aceptación.Estos mensajes incapacitan al niño y claramente esto perjudica el potencial natural de su desarrollo y no le permite tomar riesgos ni formar sus propias opiniones.Si los padres/madres son respetuosos y afectivos, el niño puede lograr mayor independencia, pues percibe el mundo y la naturaleza del ser humano desde primera fuente. No sólo se le dice como ser y estar en común-unión con el otro; sino que lo vivencia, lo recibe y lo retribuye naturalmente.


INDEPENDENCIA PSICOLÓGICA:

Tenemos que tener en cuenta que cuando el niño es sobre estimulado con actividades o bien siempre se lo acompaña a realizar determinadas acciones, siempre ofreciendo una recompensa a cambio, el niño incorpora un modo de hacer las cosas y lo hace para ser aceptado por los demás, para dejar feliz a los adultos y él puede percibir si los demás esperan algo de él o espera la mirada para ver si es capaz de hacerlo, o no.En contraposición a los adultos que generan en los niños  una dependencia psicológica, haciendo que el niño busque su aprobación constantemente o estimulando al niño a tener éxito, se propone que al niño se le dé la libertad para elegir, tomando “riesgos”, acorde a sus posibilidades, que lo hagan conocer y apropiarse de su ambiente. El padre o la madre deben estar a disposición e involucrados pero no frenar al niño y habilitarlos a nuevas experiencias, confiando que serán acordes a su búsqueda y necesidad interna.“Cualquier ayuda innecesaria a un organismo vivo, es un obstáculo para el desarrollo”


La actividad independiente es la clave para el proceso de separación de la madre y establecimiento de la identidad del niño/a. 


La independencia está relacionada con la libertad, la disciplina y la responsabilidad. Nadie puede ser libre sin ser independiente y solo podemos ser independientes si poseemos esa libertad. 


“El niño necesita trabajar hacia el desarrollo de su propio potencial y ser capaz de distinguir sus propias habilidades y posibilidades” M. M.  


"Parte del aprendizaje de todos es a través del error. Y el error genera frustración. Hay que enseñar a tolerar la frustración, si no el niño queda incapacitado para desarrollarse en la vida cotidiana". M. M.


Destacan tres puntos básicos en el sistema Montessori: el amor, el ambiente y su relación con el ambiente.

  • El amor se traduce en respeto durante la infancia, dándoles libertad, confiando en su potencial y valorando sus esfuerzos y logros.

  • El ambiente debe ser estimulante, amoroso y motivador. Por una parte, hay que enseñarles paso a paso y, por otro lado, es necesario dejarles que prueben, que se equivoquen y que lo vuelvan a intentar, hasta que encuentren la solución. Nuestro ejemplo, como progenitores y educadores, es fundamental: les servimos de modelo y repiten nuestros comportamientos.

  • El ambiente físico también es importante. Un espacio Montessori es un lugar donde todo está al servicio de su desarrollo; un entorno amigable, que se preste a la exploración, con objetos a su alcance y apropiados para cada edad.

 

El niño tiene que poder decidir y llegar a ser realmente libre dentro del grupo al cual pertenece, cooperando con otros miembros y respetando al mismo tiempo el derecho de los demás a ser independientes, gozando de una libertad con límites establecidos y sintiendo felicidad ante sus propios logros.


El objetivo final es lograr que sean personas seguras, que se valgan por sí mismas y que no busquen la aprobación de quien les rodea.



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